Ella paisaje, el ventana.


 Ella  por naturaleza,tan cambiante, tan indescriptible, tan admirable y aun así tan lejana,tan veloz.
Por ratos claridad y armonía; por otros oscuridad y desvío.
Sabia quererlo, pero solo cuando brillaba sobre él, cuando se limitaba a reflejarse sobre sus cristales.
Ella amaba lo nuevo y siempre buscaba algo distinto,
quería conocerlo todo, descubrir lo que el mundo tenia para ella.

 El, tranquilo, estable, tan poco alterable.
Por costumbre enamorado de lo que reflejaba.
Sabia admirarla en sus locuras y sus calmas,en sus calores y sus fríos, sus veranos, sus otoños.
No era ese pájaro que se posaba a mirarla un rato y luego seguía su camino,
ni ese sol que solo la acompañaba cuando se veía hermosa y clara.
El solo quería recorrerla a ella, conocer todos sus puntos y amarla por eso.
Descubrir cada una de sus ideas, sus temores, sus deseos  y aferrarse a su presencia hasta el día que el sol se apagase.

Ella quería saber brillar al reflejo de cada ventana, que cada ave o animal pudiera abastecerse de su belleza.

Ella era feliz cuando el la admirada, el era feliz admirándola.

La diferencia es que Ella se aburría y El se enamoraba cada vez mas...

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